¿Por qué siempre se agota el papel higiénico? Un misterio digno de CSI: Psicología
El escenario es siempre el mismo: una crisis se desata (ya sea un apagón, una pandemia o incluso una alarma de zombis… bueno, eso último no tanto, pero nunca se sabe). Y entonces, como si fuera una coreografía perfectamente ensayada, la gente corre a los supermercados, se arma de garrafones de agua y… rollos de papel higiénico. ¿Por qué este furor por el papel del trasero? Si pensabas que era una reacción completamente irracional, piénsalo otra vez. La psicología tiene una explicación.
La seguridad: La primera necesidad humana
Cuando la incertidumbre aparece, el ser humano busca un refugio emocional, algo que le dé una sensación de control. Y, de alguna manera, el papel higiénico cumple con ese papel (nunca mejor dicho). Tener un paquete extra de papel higiénico en casa no te hace más seguro frente a una tormenta, pero, curiosamente, sí te da una sensación de «preparación». Es como si tu cerebro dijera: «Si tengo suficiente papel, al menos no me quedo sin lo esencial cuando todo el mundo está corriendo a comprarlo». Y, de alguna manera, esa sensación de tener un recurso básico bajo control ayuda a calmar la ansiedad.
El comportamiento de manada: Todos en el mismo barco (de papel higiénico)
Si alguna vez has oído eso de que «cuando el río suena, agua lleva», déjame decirte que en los supermercados la regla es: «Cuando todo el mundo compra papel higiénico, tú también lo haces». Este es el famoso fenómeno del comportamiento de manada, algo que en psicología se llama «comportamiento de conformidad». Básicamente, cuando ves a todos comprar rollos de papel, tu cerebro lo interpreta como una señal de que es lo que «debes» hacer para estar a salvo. No importa si en tu casa hay suficiente o no: si el resto de la gente lo está comprando, probablemente también lo harás.
El mito del suministro limitado: «¡Me quedaré sin!»
El miedo a quedarnos sin algo básico y esencial también juega un papel fundamental. Cuando las estanterías empiezan a vaciarse, nuestra mente entra en un estado de «escasez». El pensamiento es sencillo: si todo el mundo está llevando el papel higiénico y ya hay pocos, debo apurarme o me quedaré sin. Esta ansiedad por el «suministro limitado» se intensifica con el pánico colectivo, lo que provoca que las personas compren más de lo que realmente necesitan. Es una forma de sobrecompensar ante lo que percibimos como un «peligro» inminente.
El sentido de control: «Al menos el papel no me lo quitan»
En momentos de crisis, cuando las cosas parecen salirse de control (y los apagones no ayudan), el ser humano tiende a buscar pequeñas formas de «controlar» lo que puede. El simple acto de llenar el carrito con rollos de papel higiénico ofrece un respiro momentáneo. Al igual que acumular garrafones de agua o pilas de arroz, tener el control sobre algo tan básico como el papel te hace sentir que, al menos en ese aspecto, eres capaz de manejar la situación.
¿Solo pasa en España? ¿O también en otros lugares del mundo?
Aunque a menudo se asocia con situaciones de crisis específicas en ciertos países, como la famosa escasez de papel higiénico durante la pandemia en España, este comportamiento es global. En Australia, Estados Unidos, Japón y muchos otros países también se vivieron escenas similares. En el fondo, las emociones humanas son universales: la ansiedad por lo desconocido, el miedo al desabastecimiento y la necesidad de encontrar algo tangible a lo que aferrarse. Así que, si alguna vez te preguntas por qué en otro continente están haciendo lo mismo, ya tienes la respuesta.
El papel higiénico como un bálsamo psicológico
Aunque la compra desmesurada de papel higiénico pueda parecer un comportamiento sin sentido, en realidad, está muy relacionado con nuestros instintos más primitivos de supervivencia y la necesidad de control. En momentos de crisis, lo que realmente buscamos es seguridad. Y aunque un paquete extra de rollos no nos salvará de un cataclismo, sí nos proporciona un sentido de preparación, control y algo de calma en medio del caos.
Así que, la próxima vez que veas una fila de carros llenos de papel higiénico, no te rías demasiado. Esa compra masiva es un reflejo de lo que nos pasa a todos cuando el mundo parece volverse un poco más incierto de lo normal.