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Psicología Útil | June 24, 2017

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Disgrafía

Disgrafía
Psicología Útil

¿Qué es una disgrafía?
Trastornos asociados, diagnóstico y causas
Inmadurez afectiva
Señales de advertencia de la disgrafía
Génesis de la escritura
Los elementos genéticos
Características de cada edad
Disgrafías más comunes
Tratamiento de la disgrafía

¿Qué es una disgrafía?

Una disgrafía es la dificultad para coordinar los músculos de la mano y del brazo en niños que no presentan ningún tipo de deficiencia intelectual o neurológica. Este conflicto impide dominar y controlar el útil de escritura redundando en un resultado más o menos ilegible y desordenada.

La escritura disgráfica puede facilitar la ejecución de letras muy pequeñas o muy grandes sin respetar la línea del renglón ni los tamaños relativos de las letras, la ejecución de trazos mal formados, e incluso, en ocasiones, realizar la escritura en sentido inverso, de derecha a izquierda o no escribir a velocidad normal.

El concepto de disgrafía puede analizarse desde dos contextos: el neurológico (cuando el trastorno se debe a un déficit de este tipo) y el funcional (cuando el trastorno no responde a lesiones cerebrales o a problemas sensoriales).

También se conoce como disgrafia a una alteración significativa de la capacidad de expresión escrita, no debida a retraso mental o escolaridad inadecuada y que suele presentar una combinación de déficits en la composición de textos escritos, mostrando errores gramaticales o de puntuación, organización pobre de los párrafos, múltiples errores ortográficos y grafías muy deficitarias.

No debe diagnosticarse con este problema el escrito con únicamente faltas de ortografía o mala caligrafía.

Trastornos asociados, diagnóstico y causas

DISGRAFÍA
Trastornos asociados
Suele presentarse asociado con trastorno de lectura y/o de cálculo, junto con déficits de lenguaje y de la perceptomotricidad. Así pues puede asegurarse que siempre se encuentra asociado a otros trastornos de aprendizaje.

Diagnóstico
La detección, diagnóstico y tratamiento de una disgrafía requiere de la intervención experta, con instrumentos de evaluación que permitan establecer un cuadro clínico claro y preciso. Cuando los padres o maestros advierten la posibilidad de la existencia de algún problema en este sentido debe acudirse siempre a personal especializado. La terapia deberá iniciarse a la mayor brevedad para evitar que el niño sufra las consecuencias escolares que sin duda puede reportarle el no presentar sus trabajos de una forma correcta y a tiempo.

Causas
Principalmente, puede originarse por:

-Dificultades óptico-espaciales: problemas para procesar lo que los ojos ven.

-Dificultad para procesar el lenguaje: problemas para procesar y dar sentido a lo que los oídos oyen, así como por inmadurez afectiva.

Inmadurez afectiva

Es muy importante el rol que juega la afectividad, su nivel de armonía con las funciones intelectuales, control o descontrol, intensidad, modo de reaccionar. La madurez afectiva se da cuando el niño es capaz de ir adquiriendo cierto nivel de autonomía respecto de los otros, en términos psicoanalíticos, adaptándose adecuadamente al principio de realidad y gestionando equilibradamente el control del principio de la autosatisfacción. El afecto tiende a unir, a hacer equipo, a la amistad, a la confraternidad. los afectos son mucho más intensos que los sentimientos y abarcan todo el conjunto anímico, son energía instintiva con carga emocional desprovista de control intencional. En el gesto gráfico encontramos la expresividad del carácter rico en significado pues en el gesto gráfico hallamos la confluencia de lo social al ser vehículo de comunicación y lo individual.

La inmadurez afectiva, la hallamos, por el contrario, cuando se da una excesiva dependencia de los demás, ligado al egocentrismo típico de los dos años.

La grafomotricidad en el niño con retraso afectivo puede acusar también un retraso respecto a los niños de la misma edad. La edad grafomotora da niveles por debajo de la media. En estos casos es necesario conocer el nivel de inteligencia del niño, pero si está escolarizado con normalidad suelen tener unos niveles al menos adecuados para superar los estudios de su edad.

El retraso afectivo suele ir acompañado de falta de autoconfianza asociada a problemas de identificación. Pueden presentarse timidez o bloqueos, inhibiciones o ser causa de una necesidad de reconocimiento agresiva y ocasionar manifestaciones tensas o violentas con actitudes impulsivas o inconformistas en forma de quejas e insatisfacción seudopermanente.

Dicho retraso afectivo puede manifestarse por vía de la disgrafía. La disgrafía o el trastorno del aprendizaje de la escritura se caracteriza por las dificultades en la formación de los movimientos gráficos que aparecen en niños de inteligencia normal y son debidas a una contracción muscular exagerada, en su mayoría ligada a perturbaciones de origen emocional.

En muchos casos, puede corregirse por medio de la grafoterapia que estimula, relaja, agiliza y suprime los movimientos inútiles y devuelve al niño la confianza perdida, si se suma una intervención terapéutica con él y los padres o tutores.

Señales de advertencia de la disgrafía

Sólo tener mala letra no significa que una persona padezca una disgrafía.

Dado que la disgrafía es un trastorno de procesamiento, las dificultades pueden cambiar a lo largo de toda la vida. Sin embargo, debido a que la escritura es un proceso del desarrollo y los niños aprenden las habilidades motoras necesarias para escribir mientras aprenden las habilidades de pensamiento propias para comunicarse por escrito, es posible que las dificultades también se superpongan.

Génesis de la escritura

Podemos definirla entre: precaligráfica, caligráfica y poscaligráfica.

La precaligráfica, comprende las edades entre 5-6 hasta los 8-9 años y por su duración varía mucho dependiendo de los niños, posibilidades motrices e intelectuales, contexto escolar, así como las vivencias psicoafectivas y sociales.

A pesar del esfuerzo del niño, éste todavía es incapaz de superar la exigencia de las normas. En su escritura encontraremos: Trazos rectos que se rompen, arqueados, temblorosos, retocados. Sus curvas en lugar de aparecer elegantemente redondeadas presentan abolladuras, son angulosas, mal cerradas ya que el gesto no está ajustado en su trayectoria hacia el necesario punto de llegada. La inclinación y dimensión de las letras está mal controlada. Las uniones entre letras son complicadas o torpes. La base de la línea no llega a ser recta, se rompe, culebrea, sube o baja de forma exagerada. Los márgenes son desordenados, ausentes, irregulares o excesivos.

En la caligráfica, a la que los niños llegan alrededor de los 10 años hasta aproximadamente los 12 años, ha conseguido dominar las principales dificultades de sostener y manejar el útil de escritura. Las posibles dificultades se manifiestan de forma más atenuadas y el niño consigue una letra “caligráfica”. No se trata de que reproduzca una escrita de manual, de hecho es raro encontrarlo, pero el pequeño se libera de la torpeza inicial, la escritura gana en ligereza, se une y regulariza. El niño respeta las formas impuestas por la caligrafía y es capaz de producir un grafismo con un buen nivel de madurez y equilibrio.

La poscaligráfica, a partir de los 12 años, la evolución continúa y las exigencias cambian; aquí nace la “crisis” de la escritura observada frecuentemente entre los 12 y 16 años y es que la escritura caligráfica infantil es demasiado lenta para traducir un pensamiento que se hace más rápido, enriquecido por un mayor dominio de la lengua y la necesidad de tomar notas y volverse más rápida. El sujeto busca la manera de unir más y mejor, lo cual modifica formas y las simplifica. Estas nuevas necesidades internas y la propia evolución en general que vive el joven son los principales factores de transformación gráfica de esta etapa.

Es importante tener en cuenta que todas estas fases son sucesivas y que cada individuo puede presentar modalidades de crecimiento muy diversas. Algunos no logran nunca el total dominio de la caligrafía por incapacidad mayor, como los disgráficos, otros por inconformismo, falta de aplicación o de respeto por las formas caligráficas.

Los elementos genéticos

Para interpretar cualquier grafismo, sabemos que es fundamental valorar los rasgos siempre en función del entorno gráfico en donde se encuentran, nunca aisladamente. Con la escritura infantil ocurre lo mismo pero además hay que saber entresacar los elementos que están en la escritura pero que, en principio, nada tienen que ver con el niño sino más bien con el proceso de aprendizaje de escribir.

En esta fase de adiestramiento, tan torpe y costoso para la mayoría de los niños, es lógico que vayan surgiendo trazos torcidos, abolladuras, manchas y letras cegadas, irregularidades, collages en los intentos de ligar letras, letras en dos trozos, etc. Los componentes gráficos que aparecen desde los seis años, tienen pues un claro descenso en la escritura a medida que avanza la edad del niño y hay un mayor dominio de la escritura.

Debe tenerse en cuenta que quizá el niño puede preferir dibujar, hacer guirnaldas, con cenefas muy simples, zig-zags, simulacros de escritura con carga de contenido para él.

Estos componentes genéticos que no se dan de forma idéntica en los niños, nos informan de igual modo, de las diferencias individuales en su elección inconsciente al escribir. Es decir, un niño de ocho años tenderá a retocar su escritura con la letra más bien pequeña y otro demostrar al finalizar una línea de copia máximo una gran fatiga por el esfuerzo realizado.

Características de cada edad

5 años
El niño de 5 años se siente orgulloso de sus primeras ejecuciones gráficas y aunque sorprende la seriedad con las que las realiza, al no sentirse obligado, lleva a cabo su tarea sin ninguna crispación. Escribe muy despacio, letra a letra. Es tan lenta y descompuesta la escritura que se puede describir la sucesión de los diversos trazos utilizados. Ejecuta toda una gama de movimientos que tenderán a desaparecer más adelante.

Psicológicamente, empieza la etapa de latencia, cuando la energía se desplaza hacia el terreno intelectual, los juegos tienen un gran deseo de conocer y saber. Está en plena etapa de absorción (entre los 0 a los 7 años). Es la época en la que se aprende con más rapidez ya que se está abierto a todo. Las creencias que se adquieren en esta fase (sobre el mundo o sobre sí mismo) quedan fuertemente impresas en la personalidad ya que se considera el primer aprendizaje sobre su supervivencia.

7 años
El niño de 7 años se aplica y sufre mucho en el proceso de aprendizaje escritural. La escritura se ha convertido en una cosa muy seria. Ha tenido que aprender a escribir en un espacio de más o menos reducido sin hacer manchas, cosa nada fácil para un aprendiz. En ningún caso le es sencillo escribir en situación de dictado, incluso prefiere escribir cosas que tiene en la cabeza. Ha comprendido que escribir es un medio de comunicarse y expresarse. Puede pasar por momentos frenéticos o bien mostrar una gran oposición incluyendo al colegio. Es determinante la actitud del maestro y la relación afectiva que se cree desde el principio sobre el ejercicio de la escritura.

Psicológicamente, el niño de 7 años continúa en la etapa de la latencia de Freud y empieza la de modelado (de los 7 a los 14). En este periodo empiezan a cuestionárselo todo. Deja de absorber pasivamente lo que oye y aprende a evaluar las cosas antes de creérselas.

9 años
Tenemos la impresión de que el niño escribe bastante deprisa. Ya escribe fácilmente en situación de dictado. La escritura suele estar ya semiautomatizada, hay un respeto por las formas, aunque es insegura. Escribir ya no es un problema importante en el plano de su ejecución técnica. El único inconveniente, si el niño no tiene dificultades motrices y si no detesta escribir, es la ortografía. Si en lo esencial la escritura está adquirida, falta la automatización.

11-12 años
El niño está acabando su escolaridad básica. La escritura está ya semiautomatizada o automatizada. La progresión es regular y está bien organizada.

14-15 años
La escritura se ha convertido en un automatismo. Es rápida. Esta rapidez es correlativa a la adquisición de la ortografía. Al niño de 14 años ya sólo le falta esa particular calidad de control y regularidad propias del adulto.

Psicológicamente, empieza la etapa de la pubertad, en la que aflora la sexualidad. Es la fase de la socialización (de los 14 a los 21 años). El adolescente no quiere estar demasiado tiempo con sus padres, sino con sus compañeros de la misma edad. A esa edad intentamos afirmar nuestra personalidad, aunque en el fondo seamos “como nuestros padres”.

Disgrafías más comunes

Ejecución de la forma
1.Escritura en superficie infantil: El en conjunto del texto, predominan las curvas n detrimento de los bastones por una incapacidad para ejecutar trazos rectos, firmes y seguros.

2.Escritura redondilla: La norma caligráfica tiende a ovalar las letras redondas y en consecuencia las letras de la zona media son más altas que anchas. Los bucles son más largos que anchos.

3.Ausencia de movimiento: El niño no ha alcanzado todavía el movimiento cursivo. Las letras son colocadas sobe la línea como objetos Ejecutadas aisladamente y el grafismo no da ninguna impresión de movimiento hacia la derecha.

4.Escritura grande: La dimensión caligráfica mm de la zona media se fija en 2,5 mm.

5.”m” y “n” escolares: El niño recarga considerablemente los arcos en estas letras. Eso excluye la guirnalda ero no ciertos desprendimientos de la arcada en relación al bastón recto o ciertas abolladuras de la arcada.

6.Barras de “t” escolares: En caligrafía, la barra de la “t” debe ser pequeña y exactamente colocada en lo alto del trazo vertical, sin atravesarlo. La posición de esta barra pide al principiante un esfuerzo de ajustamiento bastante considerable: es preciso que sea capaz, por una parte, de orientar convenientemente su gesto para situar l barra y, por otra, detenerlo a tiempo para no prolongarlo indebidamente.

7.”p” escolares: La “p” está formada por un bastón y una arcada. Puede estar hecha en dos veces (el bastón y luego la arcada) o de una sola vez (unión de los dos elementos). Como en el caso de las “m” y de las “n”, la arcada puede estar normalmente proporcionada o recargada.

8.”a” en dos trozos: La “a” se realiza con un levantamiento de la pluma. El niño hace, más o menos, torpemente la forma de la curva, después ejecuta el bastón descendente que debe unir la “a” a la letra siguiente.

9.”d”, “g”, “q” en dos trozos: La curva redondeada y el bastón de estas letras se hacen en dos partes separadas por un levantamiento de la pluma, más o menos disimulado.

10.Mayúsculas torpes: El niño se esfuerza en reproducir los modelos caligráficos propuestos en la escuela, pero las mayúscula continúan siendo torpes, desgarbadas y abolladas.

11.Puntos de unión: Incapaz de unir las letras entre sí, el niño tras la ejecución de cada una de las letras, levanta la pluma y enlaza la letra siguiente a la que acaba de terminar. El punto de unión de las dos letras se espesa se sobrecarga: hay un ajuste aparente. Cada uno de estos ajustes es un punto de unión.

12.Collage: Podemos decir que hay un punto de unión cuando los dos trazos acoplados tienen la misma orientación y collage cuando su orientación es distinta.

13.Espacio irregular entre líneas: El niño que controla mal su gesto no prevé exactamente al terminar una línea dónde va a empezar la otra; ésta, entonces estará o bien muy alejada de la precedente o bien muy próxima y eso de modo irregular a lo largo de todo el texto.

14.Zonas mal diferenciadas: No se respetan las proporciones relativas a las tres zonas de la escritura: las letras exteriores se diferencian mal de las letras interiores por un irregularidad considerable en la dimensión de las letras. Podemos encontrar, por ejemplo, una “e” tan grande como una “l” y, más aún, una “l” tan baja como una “e”.

Ejecución motriz
1.Bastones descendentes continuados: El bastón recto descendente (que forma, por ejemplo, la “d”, la “p”, la “e”, la “q” y la “t”) no ha podido ser ejecutado de una sola vez, tanta es la energía que le falta al manejo de la pluma; es interrumpido y luego continuado (no se trata de un retoque por error, sino de una incapacidad motriz).

2.Letras retocadas: Algunas letras o algunas partes de las letras (curva de la “d”, arcada de la “m”, por ejemplo) están corregidas. La segunda ejecución puede ser mejor o peor que la primera.

3.Conjunto sucio: La considerable e irregular borrosidad del trazo, las “bolsas” (manchas en las aberturas de los cierres, en los buces de la “e”), los refuerzos (algunos bastones, sobre todo en el caso de la “m” y de la “n”, son repasados, lo que oscurece la coloración del trazo y aumenta su espesor) y los tropiezos de la pluma, traducen la falta de dominio en el manejo del instrumento.

4.Curvatura de los bastones “d”, “t”, “p”, “q” : El bastón en lugar de ser recto y firme presenta una o varias desviaciones curvadas.

5.Abolladuras de las letras redondas interiores: El niño es capaz de hacer redondeos en los cambios de dirección pero la forma es imperfecta como consecuencia de las anfractuosidades y de los ángulos mal colocados (las letras tienen el aspecto de utensilios abollados).

6.Forma imperfecta de los bucles exteriores: El niño sustituye el redondeamiento de la extremidad del bucle que es incapaz de producir, por una sucesión de pequeños ángulos, estrangulamientos y abolladuras.

7.Temblor: El trazado presenta pequeñas oscilaciones, a menudo difícilmente visibles sin lupa pero que pueden ampliarse hasta considerables desviaciones irregulares.

8.Trazado vacilante: El trazado, en su conjunto, da la impresión de haber sido ejecutado en un vehículo en marcha. El trazado es débil, las letras están mal estructuradas, irregulares en su dimensión, en la dirección, en la base (línea mal sostenida).

9.Sacudidas: La progresión gráfica de izquierda a derecha no se desarrolla armoniosamente, sino a “golpes”, traduciéndose en uniones horizontales entre las letras demasiado largas y en ángulos, en los cambios de dirección.

10.Choques: Hay también dificultad de progresión pero el niño intenta controlar la torpeza de su gesto. Este esfuerzo se traduce en una reducción de la amplitud de algunas letras. Cada letra parece aplastarse sobre la siguiente. Las letras (o las partes de las letras como por ejemplo las distintas arcadas de la “m”) parecen chocar unas con otras en forma de colisión. Este hecho produce una cierta irregularidad de los espacios entre las letras.

11.Líneas rotas: La línea, considerada en su conjunto, no es recta, baja y después sube bruscamente o a la inversa, lo cual es más raro, describiendo una brusca angulación.

12.Líneas fluctuantes: La línea no es rectilínea. Baila y describe una ondulación sin rotura brusca.

13.Líneas descendentes: Las líneas desciende de forma regular. En este caso, basta con aplicar un útil horizontalmente y examinar la irregularidad en relación con la línea descendente trazada.

14.Palabras que vacilan sobre la línea: Las palabras tomadas aisladamente no tienen una base rectilínea, sino sinuosa. En el interior de la palabra, algunas letras están por encima de la horizontal y otras por debajo, si bien el conjunto puede continuar siendo relativamente horizontal.

15.Irregularidad de dimensión: El niño es incapaz de dosificar regularmente la amplitud de su gesto durante toda la duración del texto. La dimensión de las letras en el interior de la palabra y del texto varía considerablemente.

16.Irregularidad de dirección: La inclinación de las letras varía en el interior de la palabra y del texto. Algunas letras están más o menos inclinadas a la derecha, otra más o menos inclinadas hacia la izquierda.

Tratamiento de la disgrafía

El tratamiento de la disgrafía abarca una amplia gama de actividades que podrán ser creadas por el docente ya que tiene en su poder el registro de errores que comete el niño. Se recomienda llevar un cuadernillo o carpeta aparte de la del trabajo en aula, para facilitar la inclusión de nuevos ejercicios y la corrección minuciosa.

El tratamiento tiene por objetivo recuperar la coordinación global y manual, así como la adquisición del esquema corporal, rehabilitar la percepción y atención gráfica, estimular la coordinación viso motriz, mejorando el proceso óculo-motor, educar y corregir la ejecución de los movimientos básicos que intervienen en la escritura (rectilíneos, ondulados) teniendo en cuenta conceptos tales como: presión, frenado, fluidez, etc,. Mejorar la ejecución de cada una de los gestos que intervienen en la escritura, es decir, de cada una de las letras, mejorar la fluidez escritora, corregir la postura del cuerpo, dedos, mano y brazo y cuidar la posición del papel

El tratamiento de la disgrafía abarca diferentes áreas como a Psicomotricidad global y la fina: 

Posición
Debe enseñarse al niño a sentarse bien, apoyando la espalda en el respaldo de la silla en paralelo y acercarse a la mesa en lo posible, manteniendo una distancia correcta a la hoja de papel.

También es importante no colocar los dedos en la punta del útil de escritura ya que ello dificulta la visión de lo que se escribe.

No mover el papel continuamente, dificultando la horizontalidad de los renglones.

Si el niño es diestro, se puede inclinar ligeramente el papel hacia la izquierda. Si es zurdo, hacia la derecha.

Percepción
Las dificultades perceptivas (espaciales, temporales, viso perceptivas, atencionales, etc.) son causantes de muchos errores de escritura como la fluidez, inclinación y orientación. Se deberá trabajar la orientación rítmico temporal, atención y confusión mediante la reproducción de modelo visuales.

Viso motrocidad
La coordinación viso motriz es fundamental para lograr una escritura satisfactoria. El objetivo de la rehabilitación es mejorar los procesos que involucran la visión y la motricidad y que facilitarán el acto de escritura. Para ello se pueden realizar las siguientes actividades: perforar con punzón, recortado o rasgado con tijera o con los dedos, modelado con plastilina y rellenar o coloreado de modelos.

Grafomotricidad
La reeducación grafomotora tiene por finalidad educar y corregir la ejecución de los movimientos básicos que intervienen en la escritura, los ejercicios de reeducación consisten en estimular los movimientos básicos de las letras (rectilíneos, ondulados), así como tener en cuenta conceptos tales como: presión, frenado y fluidez. Los ejercicio pueden ser: movimientos rectilíneos, movimientos de bucles y ondas, movimientos curvilíneos de tipo circular, cenefas sobre papel pautado, completar simetría en papel pautado y repasar dibujos punteados.

Grafoescritura
Este punto de la reeducación pretende mejorar la ejecución de cada una de los gestos que intervienen en la escritura, es decir de las letras del alfabeto. La ejercitación consiste en la caligrafía.

El perfeccionamiento se logrará a través de la ejercitación y consiste en mejorar la fluidez escritora, corrigiendo los errores. Las actividades que se pueden realizar son: unión de letras y palabras, inclinación de letras y renglones, trabajar con cuadrículas para luego realizar cualquier ejercicio de rehabilitación psicomotora. Se recomienda un tiempo prudencial de relajación antes de iniciar la tares.

Ejercicios de relajación
Estos pueden consistir, entre otros, en tocar las yemas de los dedos con el dedo pulgar. Primero, con lentitud e ir adquiriendo rapidez.

Con los ojos cerrados hacer coincidir los dedos de cada mano. Primero con lentitud e ir adquiriendo rapidez progresivamente.

Apretar los puños con fuerza y mantenerlos apretados durante unos diez segundos, abriéndolos después.

Estrategias a tener en cuenta
Hay muchas maneras de ayudar a una persona con disgrafía a alcanzar el éxito. En general las estrategias se dividen en tres categorías principales:

*Adaptación: proporcionar alternativas a expresarse por escrito.

*Modificación: cambios en las expectativas o las tareas, para minimizar o evitar el área de debilidad.

*Recuperación: proveer instrucciones para mejorar la caligrafía y la escritura.

Encontrar el tipo más beneficioso de apoyo es un proceso que implica probar diferentes métodos e intercambiar ideas abiertamente sobre lo que funciona mejor. La comunicación entre maestros y especialistas, imprescindibles con su mayor conocimiento de los medios alternativos, junto con los padres podrán hacer frente a los desafíos que se presentarán y lograr así alcanzar con éxito la realización correcta de la expresión escrita.

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